sábado, 7 de mayo de 2011

Elogio de la locura: Quiero aprender de tí...

Desde el controvertido "Elogio de la locura" de Erasmo, la locura y los locos ha sido un elemento recurrente en la literatura, los ejemplos son múltiples y diverso su tratamiento, a mi me gusta "El Idiota" de Dostoyevski.

La cuestión es que ayer mi pequeño espacio interior se vio invadido por esta realidad, y mientras una amiga me enviaba una canción sobre ella compuesta por el Canto del loco, por la tarde en una conferencia, alguien planteaba el tema de la condición de máxima indigencia que los locos tienen en nuestra sociedad.

Y así creo que es, sobre todo porque nos dan miedo, es el temor al desconcierto, a no saber como actuar, como responder a determinadas reacciones del comportamiento humano no codificadas en el registro convencional. Soportamos mal el dolor y la enfermedad, pero nuestra intolerancia es extrema frente a los enfermos y las enfermedades mentales.

Sin embargo ¿quién no ha sentido perder pie en algún momento de su vida?¿quién no ha contemplado nunca con estremecimiento, la insignificante línea que delimita la frontera entre lo cuerdo y lo demente?¿quién puede afirmar absolutamente que los políticamente correctos cuerdos están más cuerdos que los locos?

¿A quién no le queda la duda de que en la locura también hay grados y matices y que a veces los locos cuentan la verdad, se muestran como son sin tapujos ni componendas, y que lo que verdaderamente nos espanta es el que nos enfrenten con la mentira, con las máscaras y hasta con nuestro verdadero yo?

QUIERO APRENDER DE TI (El canto del loco)